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Acupuntura Veterinaria

Acupuntura Veterinaria

 

¿Qué es la ACUPUNTURA?

La Acupuntura (del latín. acus: aguja, y pungere: punción) es una técnica que, mediante la inserción de agujas en determinados puntos del cuerpo, provoca una liberación de neurotransmisores tales como beta-endorfinas o serotonina, con una acción terapéutica sobre el organismo.

Existen varias técnicas para estimular estos puntos:

Aguja seca: inserción directa de la aguja sobre el punto a estimular.
Electroestimulación: mediante esta técnica indolora, incrementamos la acción estimulante de las agujas sobre los puntos.
Moxibustión: se trata de aplicar calor sobre determinadas zonas con ayuda de unos cilindros de una hierba llamada Artemisia Vulgaris, con marcadas propiedades medicinales.
Aquacupuntura: consiste en la inyección de suero salino fisiológico o sustancias vitamínicas en determinados puntos para prolongar en el tiempo la acción estimulante.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce desde 1979 la acupuntura como eficaz para el tratamiento de al menos 49 enfermedades, reconociéndola como “un camino para mejorar la medicina moderna siendo una opción terapéutica simple, barata y eficaz”. Existen pruebas empíricas y científicas que avalan los beneficios de la acupuntura, las terapias manuales y diversas plantas medicinales en diversas afecciones crónicas o leves. Por ejemplo, la eficacia de la acupuntura, tratamiento popular para aliviar el dolor, ha sido demostrada tanto en numerosos ensayos clínicos como en experimentos de laboratorio. Por ello, el 90% de los servicios de tratamiento del dolor del Reino Unido y el 70% de Alemania incluyen la acupuntura entre los tratamientos que dispensan.

 

¿Cómo se aplica la acupuntura?

Se utilizan agujas muy finas esterilizadas y de un sólo uso que no provocan dolor al animal durante la sesión de acupuntura.
Esta técnica es un procedimiento seguro, siempre que sea llevado a cabo por un veterinario especializado.

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¿Cuál es su objetivo?

El objetivo es restablecer el flujo de Qi y permitir que vuelva el equilibrio al organismo.
Pero, ¿qué es el Qi? Los antiguos chinos descubrieron que la salud del cuerpo depende del estado del Qi.
Qi es la fuerza vital, la energía que hace que todo nuestro organismo funcione.
Existen dos formas opuestas de Qi: el Yin, y el Yang.

Fisiológicamente, el flujo de Qi a través del cuerpo es continuo, manteniendo el equilibrio entre el Yin y el Yang. Cuando el flujo de Qi se interrumpe por un factor patológico (como por ejemplo un virus o una bacteria), el equilibrio entre el Yin y Yang se pierde con la consiguiente aparición de enfermedad.
El dolor es un bloqueo del flujo de Qi. La estimulación con Acupuntura resuelve el bloqueo y deja que el Qi vuelva a fluir de manera normal.

En resumen, el objetivo de la Acupuntura es restablecer el flujo de energía mediante la estimulación de determinados puntos permitiendo así que vuelva el equilibrio al organismo.

La combinación de los conocimientos sobre medicina veterinaria occidental y medicina veterinaria tradicional china (MVTC) proporciona una visión más amplia de las posibles patologías que pueda sufrir nuestra mascota, y de esta manera aplicar un tratamiento efectivo que sea lo más beneficioso e inocuo para el animal.

 

¿Cómo se puede utilizar la acupuntura?

· como terapia principal.

· como apoyo a un tratamiento convencional.

· como terapia alternativa cuando la medicina convencional resulta ineficaz o demasiado agresiva para el animal.

Normalmente el uso de acupuntura va unido a la fitoterapia o terapia herbal, al manejo de la enfermedad a través de la dieta y tui-na o masaje terapéutico. Esta fusión de técnicas hace que logremos mayor probabilidad de éxito en el tratamiento de nuestra mascota.

 

¿En qué patologías se puede utilizar?

Problemas musculo-esqueléticos: dolores musculares, enfermedades articulares degenerativas, rehabilitación de cirugía traumatológicas…
Desórdenes neurológicos: convulsiones, hemiplejia, parálisis…
Desórdenes gastrointestinales: diarrea, vómitos, estreñimiento, cólico, falta de apetito…
Problemas dermatológicos.
Problemas comportamentales tales como ansiedad o depresión.
Otros problemas crónicos: asma, tos, fallo renal, debilidad geriátrica…